Hay perros policía. ¿Pero gatos?. Si, como Pablo, el gato de nuestra familia. Resulta que una noche, estábamos en nuestra cabaña de Potrerillos, en Mendoza, Argentina,con mi señora y los chicos. Y en eso, se sienten unos ruidos. Con ella, nos vamos con la linterna, y voy llevando una pala, por las dudas.¿Qué veo?. Un ladrón tirado, sobre el suelo, con una teja de la cabaña, en la cabeza, dolorido, y que pedía clemencia. Pablo estaba mirándonos desde el techo, y se notaba que le tiró un pedazo de teja a la cabeza. El tipo, llevaba unas alhajas, en su mano ezquierda. Ahí,no más, vino la policía. Se lo llevo. Y Pablo, fue condecorado. Yo le di de comer, y le puse en su tela de envultura que solía llevar por el frío, una estrella de sheriff. Ja!.


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